En la estación de Xi'an, después de 36 horas de viaje en tren, asiento duro, me esperaba un chico con un cartel "MR. DAVID LACARRA", y un coche. ¡Que lujo! Pero tenía truco, no soy una celebridad todavía.
Durante mi estancia en Lhasa conocí a un grupo de propietarios de albergues chinos, incluso fui con ellos de excursión en una ocasión. No solo fue una experiencia agradable, ¡Sino que además me facilitó las cosas!

Por que parar en Xi'an? La respuesta es muy sencilla, pues esta ciudad desconocida para la mayoría puede presumir de tener una de las perlas arqueológicas no solo de Asia sino de todo el mundo: el ejército de los guerreros de terracota. En China sin embargo Xi'an es sinónimo de
historia, de orgullo, de patriotismo y de riqueza cultural, siendo la primera capital del recién unificado imperio chino hace 2000 años tiene muchas cosas que contar.

Y encima esta llena de gente, tiene más de 3 millones de habitantes. Es algo increíble… en este país donde viven más de 1300 millones de personas, hay más de cien ciudades que sobrepasan al menos el millón de habitantes. ¿Lo habíais pensado?

Para mi contaba además con el atractivo de ser el primer destino genuinamente chino, como sabéis Tibet es otra historia. Las primeras horas e incluso días fueron un shock. Era como volver a la civilización después de mas de 5 meses en otro mundo: calles asfaltadas y en perfecto estado, supermercados, papeleras, coches, muchos coches y modernos, incluso rascacielos. Lo miraba todo como si fuera el campesino que llega por primera vez a la ciudad. No es lo que
uno se espera exactamente de china, pero te abre los ojos y te hace pensar que efectivamente este país es la futura primera potencia mundial. China esta despertando de un largo letargo, y todos estos cientos de millones de chinos trabajando sin descanso el día menos pensado miraran por debajo de su hombro al resto del primer mundo.

La china que yo esperaba comencé a encontrarla en las Torres del Tambor y de la Campana. ¡Que bonitas son! En ciertas horas del día se puede presenciar un espectáculo de música y baile en su interior del todo tradicional. Junto a una de ellas, la del tambor, hay una preciosa calle que conduce al barrio musulmán con un colorido bazar, y muchísimos puestitos de comida, buenísima y barata. A propósito, la Gran Mezquita me pareció hermosísima. También representa esa imagen que tenemos de la antigua arquitectura china. Es curioso… aquel día llevaba la cabeza cubierta con la bandana tibetana, y al entrar en la mezquita saludando como se saluda a un musulmán, me confundieron con uno de ellos. Fue divertido… pero tampoco me delate, así que puedo decir que fui musulmán por un día!


En el interior de un extenso parque se encuentra la Gran Pagoda de la Oca Salvaje. Pasear por el, es estupendo, esta en un estado perfecto y hay muchísimo ambiente. En ciertas horas del día hay también un espectáculo musical con una enorme fuente de más de 100 metros donde el agua fluye al ritmo de Beethoven. El templo que rodea la pagoda esta lleno de magia, con sus altares budistas, y también una vez mas, se pueden apreciar las construcciones típicas Han.





Pero el momento mas esperado llego, con la visita al Museo del Ejercito de los Guerreros de Terracota. Hace mas de 2000 años el primer emperador de China estableció su capital en Xi'an. Antes de morir ordeno construir su propio mausoleo, y para protegerse en la vida de ultratumba se hizo acompañar de un ejército de soldados de terracota modelados a tamaño natural y con todo su armamento. Más de 8000 soldados flanquearon desde entonces la tumba del emperador. Como si de magia se tratase, el enorme ejercito y arsenal fue descubierto por casualidad por un granjero en los años 70 y desde entonces se ha convertido según algunos en la octava maravilla del mundo. De vez en cuando todavía se puede encontrar al granjero más famoso de china firmando libros en el museo.










La impresión cuando uno entra por primera vez en la fosa 1, la más grande de las tres, es muy fuerte. El recinto de más de cien metros de largo esta protegido de la intemperie por un pabellón cubierto. En distintas hileras y callejones se pueden ver desde el perímetro de la fosa los miles de soldados, cada uno absolutamente único e inequívoco en sus rasgos. El ejército es imponente, y aun siendo de terracota podría ahuyentar a más de uno.
En las otras dos fosas, se puede contemplar un espectáculo parecido, aunque son más pequeñas. Muchos soldados están semidestruidos o semienterrados, pues la tumba sufrió el ataque, el saqueo y la quema casi al poco de construirse. Pero es difícil de derrotar un ejército tan numeroso y tan bien preparado. Allí siguen los soldados, generales y oficiales, dispuestos a dar batalla por otros 2000 años al menos. Es un espectáculo alucinante.
Las fosas están arropadas por un museo y varias atracciones mas, como un cine donde se proyecta una película documental sobre la historia de este famoso ejército.
Mi visita a los guerreros duro más de 4 horas. Mereció mucho la pena.
Y no sólo, Xi'an me dejó una impresión estupenda, una buena entrada en China para empezar.