18 mayo 2008

Marce vive en San Juan.

Argentina es un país muy grande y lleno de atractivos por todos los lados: desiertos, pampas infinitas, cordilleras nevadas y muchas otras cosas. Pero debo confesaros que la razón por la que decidí llegar a este país no era ninguna de esas cosas. La verdadera razón se haya en los grandes amigos que tengo allí y que hasta entonces nunca había visitado. O en realidad debo decir, nunca había devuelto las visitas. Y Marce, en San Juan, y Jessy en Puerto Madryn hacía tiempo que se merecían una de esas visitas.

Con estos antecedentes me presenté en San Juan, como siempre en este inmenso país, tras un viaje en "colectivo" de 17 horas. Y allí estaba mi hermano esperándome, después de casi tres años sin vernos. Ni que decir tiene que nos dimos un abrazo de oso. Ya en casa empecé a conocer a parte de la gran familia: Carlos y Marta, papás de la "criatura". Desde el primer momento me hicieron sentir tan a gusto como si estuviera en mi propia casa. Y con buen criterio desterraron a Marce al salón y yo me quedé con su habitación, que por derechos propios me correspondía. En mi segunda noche en San Juan fue el cumpleañitos de la pequeña Lourdes, ahijada de Marce e hija de su prima Sandra.

Se reunió casi toda la familia y Dave también. Lourdes abrió la puerta de la casa y recibió con tantísima alegría la cajita de bombones que le regalamos, desde ese momento todo fue genial. La verdad es que lo pasé en grande y en algunos momentos me recordaron a cenas vividas con mi propia familia, aunque por allá escasean los niños... Qué se le va a hacer, nadie quiere traerme un sobrino!


Cuando digo que me sentía como en casa es que en realidad todo lo que viví allí era como estar en casa. Despertaba por la mañana y tanto Marce como Carlos y Marta habían ya salido a trabajar. Aprovechando mi condición de desempleado me quedaba durmiendo alguna horilla extra y al levantarme me encontraba en "mi casa" preparándome el desayuno y encendiendo el calentador para darme una ducha. Y si, por si os lo preguntáis, hasta hacía la cama. Os aseguro que en todo este tiempo, más de 13 meses, nunca me había encontrado en una situación tan semejante a lo que era mi vida antes del viaje. Y por ser algo tan lejano en el tiempo, la verdad es que eran momentos que me hacían sentir muy a gusto.

Después de alguna hora fuera visitando atracciones de la ciudad como la Casa-Museo del prócer Domingo Sarmiento, nativo de allí, regresaba a casa. Allí regresaba Carlos con una gran alegría en su cuerpo. Cada vez que nos encontrábamos nos dábamos un beso, como se hace en Argentina, y un fuerte abrazo muy sentido. Una de las alegrías más grandes que me dio mi visita fue poder ver a Carlos en tan buena salud después de algún susto en los pasados meses. La verdad es que daba gusto verlo. Marce también llegaba al medio día y comíamos los tres. Las comidas, como las cenas, eran todas un auténtico festival. No os puedo explicar cómo eran... solo deciros que ya estoy gordito.

Por las tardes Marce me llevaba a algún lugar de visita en la ciudad o en sus alrededores. Una de las cosas que más me llamó la atención fue el "santuario" a la "Difunta Correa". La historia cuenta que en el siglo XIX la venerada Difunta salió desesperadamente en búsqueda de su marido, que había sido reclutado a la fuerza por el ejercito. No iba sola, viajaba con su bebe todavía lactante, y seguía las huellas de su marido, con apenas unas provisiones y algo de agua.

Tras varios días de viaje se les agotó el agua y la Difunta cayó al suelo muerta de sed, no sin antes descubrir su pecho y dejar que su bebe lactase lo poco que en ella todavía quedaba. En este estado fue encontrado su cadáver, que todavía mantenía con vida a su pequeño bebe. Desde entonces se le atribuye ese milagro y muchos otros, y en el lugar en el que fue encontrada se erigió un santuario donde miles y miles de argentinos y chilenos, sobretodo, se personan para pedir favores a la difunta.


A cambio es tradición llevar botellas de agua para aplacar la sed de la Difunta, o por ejemplo cuando se pide una casa, una pequeña maqueta cuando ésta es concedida. O la matrícula del coche cuando éste es finalmente concedido. El lugar no tiene desperdicio, ya sea para devotos o curiosos como yo. Es impresionante.


Los días transcurrieron como transcurren los segundos. Sin darnos cuenta ni Marce ni yo y después casi dos semanas llegó el día en que nos tuvimos que despedir. Primero de toda la familia, en San Juan. Me resulta imposible poder devolver con la adecuada gratitud todos los momentos buenos que me ha regalado toda la familia y amigos de Marce. He vivido momentos que nunca olvidaré y que espero poder repetir, a ser posible en España. A todos ellos quiero darles un abrazo fortísimo y enviarles unos besos. Fue maravilloso.

Marce y yo pasamos dos días más en Mendoza. Debería decir que fueron días geniales, pero la verdad es que ambos estábamos pensando en que llegaba el momento de decirnos adiós después de tantos buenos días pasados. El abrazo y los besos que nos dimos en la terminal no son sino una señal de que pronto algún día, seguramente en España, podamos reencontrarnos y continuar con nuestras aventuras.

Hermano, gracias por todo y te esperamos ya en España.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Encontrar una verdadera amistad en estos dias es muy dificil y tu tienes muchas y merecidas por ser como eres, y los momentos compartidos con Marcelo y su familia, quedaran grabados en sus corazones para toda la vida... interesante la historia y que le pediste tu a la difunta???...
disfruta de tus ultimos dias por el fin del mundo, ya pronto nos vemos, besos.
Kelly

Marcelo dijo...

Que puedo decir después de leer tu espacio?... me dejas sin palabras, me da mucha alegría el saber que te sentiste como en tu casa, sabes que acá mi familia y mis amigos pasaron a ser parte también en tu vida, así es que acá todos te esperamos muy pronto con tu visita, estoy muy feliz en que puedo contar con muy buenos amigos, y vos sos un amigo al que yo te elige como a un hermano, aunque no nos podamos ver con la frecuencia que quisiéramos, debido a la distancia, siempre estamos... espero pronto nos veamos y compartamos un viaje por la argentina y alguno de los dos pueda gritar bien fuerte... BIIIINGO ANDESMAR!!!.... jejeje….te mando un fuerte abrazo!
Marcelo

Anónimo dijo...

Preciosa historia, Marcelo eres muy grande...

Un beso muy fuerte para los dos, nos vemos pronto David, por aquí también te esperamos.

Rakel

Yeyu dijo...

buenisimo el art!!!!!!
se q lo pasaron muy bien juntos, la verdad buena gente los 2 ;)
y si, ya se van a extrañar, las despedidas siempre son duras!
pero ya estamos planeando la ida a spain (yo me enganche) y ahi nos reencontraremos
besos

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Kelly,

lo que le pedi a la difunta queda entre ella y yo, que si no no se cumple... jejeje. Ya el dia que se cumpla te lo contaré.

Muchos besos, te quiero.

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Marcelinho,

la culpa de todo la tienes tu que sujestionaste a tus amigos y familia. Ya cuando llegué ellos me querían por la cantidad de "bolasos" que les soltaste... jaja...

Un abrazo fuerte, hermano.

Y.... BINGO ANDESMAR! :)))

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Besos Rakelita... prontito, muy prontito nos vemos! :)

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Y si, jessy.... ya se te espera lo mismo que al boludin del norte!jajaja...

Besos y un fuerte abrazo! :)

ps: saludines al chinito... y a la familia por supuesto!