05 febrero 2008

La Tierra boca abajo.

Y por fin llegó el momento en que tuve que dar un salto transoceánico y aterrizar en un nuevo continente: Australia. Un lugar muy lejano, apartado del mundo occidental y sobre todo geográficamente boca abajo, como les gusta denominar a su país a los propios australianos (upside down). Aterricé en el aeropuerto de la Gold Coast, uno de los lugares favoritos para pasar las vacaciones de los australianos de la ciudad. Sorprende desde el primer momento la gran organización, orden y limpieza de todas las cosas. La cola en inmigración se diluye rápidamente entre los muchos funcionarios, y los aduaneros por decenas controlan que no se introduzca ningún objeto potencialmente peligroso para la agricultura o la salud del país (como fruta, productos lácteos, convenirse en madera y un largo etcétera). Las zapatillas de trekking y las tiendas de campana son fumigadas si se da el caso.
Y allí estaba yo. Me desperté en Australia.


Tan lejos, y tan cerca a la vez de mi mundo conocido. Mi primer shock cultural tuvo que ver con el precio de las cosas. Acostumbrado a unos precios tan bajos, todo me parecía tan caro. Pero enseguida se te pasa, o te acostumbras, porque este país tan grande y tan extraño tiene mucho que ofrecer. Como siempre la gente siempre acaba marcando las diferencias, y los australianos son personas afables y distendidas, simpáticas y amigables al máximo. Da la impresión de que son personas felices en general, y es que la vida en Australia tiene toda la impresión de ser eso mismo: una vida muy llevadera favorecida por el clima y las bonanzas de esta tierra casi deshabitada, con montanas, desiertos, selvas, bosques y sobre todo interminables playas de fina arena y selectas olas.

¡Cómo les gusta el mar a esta gente! Y el surf. No me lo imaginaba.En mi primer día en Kirra Beach me di cuenta por fin de lo que representa el surf para los australianos. Allí en mi trocito de playa, protegido ante un sol despiadado y desconocido para mí, me quedé anonadado ante el desfile de surfistas de todos los tamaños y condiciones. De una manera nada "guay" y muy natural pude contemplar como disfrutaban de las olas con sus tablas desde niños y niñas de 5 años, hasta señores de 70 y más años. Es una idea muy distinta la que tenía en mi cabeza sobre el surf, esa en la que adolescentes o veinteañeros rebeldes se pavonean en las playas. Qué ignorancia la mía. Pero es que estoy en Australia... y Australia es el surf.


Después de mi primera experiencia playera decidí intentar entender un poquito más todo esto del surf. En el mismo albergue agarré uno de los muchos libros de surf que había y al poco de ojearlo me di cuenta de que estaba en una de las mejores 10 playas del mundo para hacer surf. En realidad, toda la costa oriental australiana esta plagada de playas mundialmente reconocidas. Con este panorama, no es difícil adivinar el porqué de tanta afición. Pero aún así resulta fascinante disfrutar del espectáculo en las playas. Con todos estos alicientes, no me costó mucho decidirme para embarcarme en una nueva aventura inscribiéndome en un campamento de surf de 5 días. Y es que esta gran oportunidad de experimentar el surf y en Australia no se presenta todos los días. Además, comenzando en Byron Bay el tour terminaba en Sydney, matando dos pájaros de un tiro.


En nuestra primera parada llegamos a Spot X, en Arrawarra Beach. Nuestro grupo estaba compuesto por 15 personas: 4 alemanes, 2 rusos, 2 franceses, 2 ingleses, 1 canadiense, 1 koreana, 1 austriaca, 1 noruega y un servidor. Los instructores supersimpáticos pero un poco tocados del ala, para ser sinceros. Después de unas primeras nociones y prácticas sobre la arena, comenzamos a practicar sobre las olas. Al principio era dificilísimo ponerse de pie, a pesar de usar "malibu", que es una tabla de unas proporciones considerables, muy estable y adecuada para aprender. Pero poco a poco algunos fuimos lográndolo hasta que comenzamos a disfrutar con ello. A medida que pasaba el tiempo nos íbamos agotando por dentro, pero sin perder nuestra ilusión.

La lucha con el mar por poder controlar alguna de sus olas era un derroche de energía. Al final de los días... estabamos acabados. La comida y el ambiente en el campamento, o albergue debería decir, era estupendo. En realidad, en Spot X nuestros instructores estaban un poco locos, todo hay que decirlo. Las fiestas que se montaban en la playa cada noche lo atestiguan. Pero bastaba retirarse cuando uno estaba ya cansado y listo.


A los dos días llegamos a Crescend Head, otro paraíso de surfistas con una playa dentro de un parque nacional de al menos 3 o 4 kilómetros y sin una sola casa a la vista. Allí perfeccionamos algunas de nuestras todavía pobres habilidades con olas mucho mas grandes y poderosas. Al principio nos quedábamos cerquita de la playa, cogiendo las olas que ya habían roto cerca de la orilla. Llegaban con mucha frecuencia y por eso costaba muchísimo entrar en la playa de nuevo a coger una nueva ola. La tercera tarde fue mi favorita. Podía coger casi cada ola y aunque al final estaba exhausto, me sentía feliz. La sensación cuando te elevas sobre el mar y cabalgas una ola es alucinante.


El cuarto día por la mañana llegaron las malas noticias. Mi oído izquierdo que me había estado dando la lata durante cada dia... dijo "basta". A pesar de ello no pude dejar de ir a la playa esa mañana e intentarlo. Pero no me sentía bien. Estaba cansado y aturdido. Al regresar a la base, y despues de mi siesta, mis peores temores se materializaron y el dolor en el oído se hizo tan fuerte que tuve que renunciar a la sesión. Por la noche, me subió la fiebre y finalmente me rendí ante las pastillas. Por primera vez en mi viaje tuve que abrir uno de esos paquetes siniestros que estaba sellado en mi mochila. Pero bueno, a veces no queda mas remedio. Demasiado afortunado me siento... casi 11 meses intacto y viajando. Me alegro de que haya sido una tonteria que por cierto, ya esta curada. Aunque la mañana del quinto y último día, como imaginaréis, la pasé en el campamento. De esta fantastica experiencia me llevo muchas cosas. No solo el surf. Experimentarlo ha sido genial, divertidísimo y muy adictivo. Tambien la aventura en general, conocer a más amigos y visitar algunas de las mejores playas de Australia. Y el surf es cultura. En Australia.

8 comentarios:

Yeyu dijo...

dave q lindo todo el surf! lastima el oido, x suerte ya te curaste y si tenes suerte casi 1 año sin q pase nada.
besososss

Anónimo dijo...

Deivi esplendido el último articulo que has escrito debe ser fascinante el surf me alegro que te lo pases tan bien debes de escribir mas pues tus artículos son muy buenos sigue divertíendote en tus aventuras y cuídate ese oído hasta ahora has tenido suerte espero que siga la racha parece que estas hecho un coloso un abrazo

Anónimo dijo...

Yo también me apunto al Surf, y a lo que salga, me han encantado las fotos, no pensaba que se te iba a dar también, creía que era extremadamente difícil, pero por las fotos se te ve muy bien encima de la tabla "cabalgando".
Sobre las fiestas parece que están bastante locos esos tipos, pero parece que se lo pasan bien. Me alegro que hayas descubierto el surf, es maravilloso hacer cosas nuevas por que muchas veces nos quedamos solo con el estereotipo, que si es de pijos, que si tal que si cual, pero los pijos son los que piensan con tantos perjuicios etiquetándolo todo.
Hoy en día es muy fácil acceder a multitud de actividades que hace unos años estaban destinadas poco menos que a la aristocracia, dejémonos de payasadas y disfrutemos de lo que tenemos a nuestra mano, y sobre todo si no queremos hacerlo no lo critiquemos poniéndole etiquetas absurdas.
Os animo a descubrir todo lo bueno que tiene la vida sin ideas preconcebidas sobre ello, soltaros, lanzaros y disfrutad... venga "LAKI" lánzate tu también a ese viaje que te espera, seras muy feliz con tu hermano y participaras en primera persona de la maravillosa vuelta al mundo de Dave.

Saul dijo...

Lastima lo de tu oido pero que bueno que paso pronto y pudiste volver al ultimo dia. El surf es espectacular, lograr domar una ola y viajar sobre ella hasta que desaparezca. Me encantaron las fotos, sobre todo esa donde apareces solo y se te ve en toda tu pose de surfista jajaja

Que fiestones se montaban eh, en la foto de la persona vendada, pense que eras tu y asi habias quedado despues del surf pero ya veo que no :-D

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Hola Jessy,

al surf ya estoy enganchado! jaja... asi que en cuanto pueda volvere a ello!

Si, afortunadamente el oido esta perfectamente curado. Fue una lastima que no aguantara, aunque como dices, es casi 1 anho intacto! Estoy contento igualmente!

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Gracias papa!

Si, que la suerte continue, jejeje!!

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Hola anonimo,

los principios son dificiles pero con una tabla adecuada se consigue subir enseguida. Luego poco a poco hay que ir practicando e intentar cosas mas dificiles.

Como dije, en Australia te das cuenta de que el surf es como el futbito en espana. Asi de simple.

Un abrazo, y yo desde aqui tambien os animo a descubrir todas las cosas buenas que hay todavia por ahi a nuestro alcance! :)

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Hola Saux,

y dime, en la Baja California teneis olas??? jajaja

Las fiestas que se montaron en Spot X eran un desmadre. La verdad es que estaban piraos algunos, pero se lo pasaban bien que es lo que importa. Yo como dije, no les aguante demasiado el ritmo... jeje..

Un abrazo!