16 enero 2008

Buenos dias, Camboya...

Aterricé en el aeropuerto de Phnom Penh, capital de Camboya, sin demasiadas pretensiones sobre este país. Mi primera parada en la capital era a priori un mero tramite antes de llegar a Angkor, una de las joyas arqueológicas más grandes de la humanidad, el verdadero sentido de mi viaje a Camboya. En realidad tan solo tenía planeado una semanita y después entrar en Laos.

Volviendo al aeropuerto, es allí mismo donde se puede conseguir un visado de hasta 30 días. Son 25 dólares y una foto. Todo en orden. Pero... donde estan mis fotos? Desde luego... no en el lugar esperado. Retirado en un rincón, buscando entre todos los bolsillos habidos y por haber... y las fotos que no aparecen. Tiré la toalla y pagué un dolar extra por una foto digital ad hoc, pero como a veces todos necesitamos pillarnos una rabieta, esa fue mi vez.

Empezamos bien, pensé. Salí de la terminal con cara de orto, como diría mi buen amigo Marce, e ignorando las múltiples llamadas de todos los ávidos taxistas, crucé por mi propio pie y amochilado la puerta principal a 150 metros de la terminal hasta llegar a la carretera principal que conduce al centro, a unos 7 kilometros. No... no os preocupeis... viajando soy agarrado, pero no tanto. En realidad y a menudo los viajeros de largo recorrido no estamos fuera del aeropuerto cuando dejamos la terminal, sino cuando estamos fuera de todo el complejo aeroportuario, pues es allí donde los precios del transporte como en este caso, se reducen 10 veces o más.


Y es allí mismo, a los pies de una carretera, donde te das cuenta de que de verdad estás en Camboya. Decenas, cientos, miles de motoristas en una y otra dirección como un gigantesco enjambre de avejas. Deberia decir ciclomotoristas, porque las máquinas que conducen son tipo "vespino", la mayoría con muchos años ya de servicio a sus espaldas. Y lo mas curioso, cada moto carga una media de 2,5 personas. Las hay que cargan 4 o 5... una familia entera vamos! Basta una mera adaptacion del sillin trasero que a veces parece mas un sofá que un sillín. La moto es el verdadero utilitario de Camboya. Olvidémonos del casco, por supuesto.

Basta alzar un brazo y en un microsegundo para una de tantas. Entonces, toca negociar el precio. Un dolar y medio, o 6000 riel y llegamos a un acuerdo. Subí en la moto, cargado con mis dos mochilas y media, y arrancó. Se me empezó a cambiar la cara a medida que transitabamos por las calles de Phnom Penh. Sobre el asfalto las miles de motos, a escasos centimetros unas de otras, casi milagrosamente marchando al unísono como en un desfile militar. Sobre las aceras, la vida en Camboya transcurre como en un día cualquiera. Puestos de comida, mercadillos, olores a todas las cosas, niños uniformados de vuelta a casa tras el cole, perros, gatos, ovejas, cabras... y caos y desorden. Empiezo a sentirme de vuelta al corazón de Asia.


Mi humilde habitación en esta ocasion se encontraba a orillas de un pequeño, tranquilo y bonito lago que es como un oasis dentro de la ocupada ciudad. Los atardeceres que se disfrutan desde su terraza son de lo mas relajante.

El destino me tenía reservada una bonita sorpresa: sin quererlo había llegado en pleno Festival del Agua; cuando la ciudad y todo el país festeja con carreras de remo en el río sobre larguísimas y coloridas barcas plagadas de personas. El ambiente es magnífico. Mientras decenas de embarcaciones esperan su momento a orillas del río, la gente por decenas de miles se agolpa a lo largo de todo el recorrido para disfrutar del espectáculo. Magnetizado por la situación me encontré un lugar a la sombra donde pasé horas contemplando todo el movimiento en torno a este bonito Festival, fuera y dentro del agua.


Así que de esta manera comenzo mi "fugaz" paso por Camboya. El único día planeado para la capital se transformó en 4 por obra y gracia del Buda. Empecé a pensar seriamente que una vez más mis planes tendrían que cambiar por culpa de los buenos momentos...


Un abrazo para todos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Una vez mas, genial por tu aventura, siempre llena de sorpresas, con mejores y peores momentos, (imagino tu rabieta buscando la foto).
Volvemos a saber de ti, gracias por la oportunidad de poder viajar a traves de ti, cuidate, un beso, Silvia.

Tutmosis III dijo...

Las casualidades son una inmejorable oportunidad, de profundizar en su significado, todo y todos estamos interrelaciónados, algunos lo llaman sincronicidad otros casualidad, yo lo llamo oportunidad, y nunca debemos preocuparnos o enfadarnos, si pierdes una foto es por que la tienes que perder y a parte del euro de mas, quizás lo recuperes con una preciosa sonrisa del fotógrafo, o un cambio de planes inesperado.
Como me alegro de que la aventura vaya tan bien, ya enseguida en Australia, quizás ya con menos problemas de conexión y con mas fotos en el blog.
Un enorme abrazo, sigue escribiendo, sigue explorando La Tierra y tu interior, toma siempre el camino de tus coincidencias y llevanos contigo por esos parajes maravillosos algunas veces, asombrosos y magicos en otras de ellas.
Yo particularmente he aprendido un monton de geografia buscando "tus lugares" en Google Earth, gracias por descubrirnos en Mundo desde tu corazón.
Profundiza en tus emociones, busca algo mas que una simple coincidencia, tienes muchas posibilidades de descubrir algo mas, al fin y al cabo nadie sabe por que estamos aquí y una respuesta debemos encontrar entre todos

Anónimo dijo...

Ahora Camboya, la verdad es que todos los días lo primero que hago es echar una ojeadita para ver si hay noticias tuyas!!

Qué enganchada que tengo!!

Saludos Angel.

Saul dijo...

A veces uno se encuentra por internet fotos de esas motos y no se lo cree, todo lo que llegan a subir en ellas.

Bonito lugar, excelente el espectaculo en el agua, pero demasiada gente para mi gusto, yo prefiero un lugar mas tranquilo :-D

Estoy ansioso por conocer Angkor.

Saludos Crack.

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Hola faraon,

tienes toda la razon. A menudo los sucesos tienen una explicacion que es desvelada posteriormente. Casi siempre cuando ocurre algo aparentemente negativo intento ser mucho mas sensible sobre lo que pasa alrededor esperando encontrar una explicacion o algo positivo. Y muchas veces da resultado!

Un abrazo!

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Hola Angel,

me alegro un monton que sigas enganchado. A ver si un dia me cuentas los lugares que visitaste en Asia y lo que descubriste por aqui!

Un abrazo!

... cumpliendo mi sueño de dar la Vuelta al Mundo! :o) dijo...

Saux,

lo de las motos es impresionante. Le he enviado nuevas fotos a Oscar que seguro que alguna cuelga.

Y pronto escribo sobre Angkor! :)

Un abrazo!