07 febrero 2008

Sydney, Una noche en la Opera.


Sydney es una ciudad alucinante que ofrece al viajero cientos de alternativas para el tiempo libre. Innumerables actividades algunas de lo mas creativo, como hacer un trekking sobre Harbour Bridge (El puente de la Bahia) o bucear junto a tiburones (acuario). Así que lo mas complicado de esta ciudad es decidir en que vas a invertir tu dinero para tener esa experiencia maravillosa o ese mágico recuerdo. Os confieso que a pesar de toda esta variedad yo lo tenía bastante claro desde el principio: deseaba pasar una noche en la famosa Opera House de Sydney. No hacer uno de esos tours que te muestren vagamente su interior... sino disfrutarla de verdad para lo que fue construida, para la ópera. Pero para el viajero de bajo presupuesto no todo es tan fácil como acercarse a una ventanilla y comprar una entrada. Mi primer acercamiento a la Opera House fue como casi siempre a traves de internet. Me informé de las funciones disponibles durante mis días aquí, y sobre todo de los precios. Normalmente los billetes para la ópera son muy caros.


El símbolo mas grande de Australia se disfruta mejor desde el paseo marítimo en el Domain y el Royal Botanic Garden. A medida que paseas por unos jardines preciosos y cuidados al detalle existen varios puntos donde hay que pararse, respirar hondo y frotarte los ojos para demostrarte que estas allí... que lo que ves no es un sueno nocturno, sino que es real. Como en otras ocasiones, la realidad y el directo superan infinitamente los cientos de veces que he visto esta postal en televisión, en las revistas, o hasta en mi famoso libro de Las Maravillas del Mundo. En dos días consecutivos (pero con tiempo diverso) he repetido el mismo itinerario sólo para volver a regalarme una vez más las mismas sensaciones. Durante horas me he quedado contemplando la imagen ya imborrable en mi mente de la bahía con su Opera House y al fondo su Harbour Bridge.


Finalmente estaba frente a las escaleras que dan acceso al complejo. Y pude tocar con mis propias manos esas blancas baldosas que hasta entonces no hubiera sabido decir que lo eran. Los edificios son tan bonitos entonces como lo era en la distancia. Una arquitectura tan rara y tan especial que te permite tirar foto tras foto sin parar y todavía tienes para rato. Entré en su interior para preguntar directamente sobre los precios y posibilidades, así conseguí alguna información muy útil: para la función de ese día había reservados billetes de "ultima hora" dedicados a los estudiantes por 50 dolares. Y bueno... jeje... os cuento un secreto. No es que haya vuelto a los estudios, no. Lo que ocurre es que pasar por Khao San Road (Bangkok) le puede dejar a uno marcado. Allí uno puede convertirse ipso facto y por 150 Baht en periodista internacional, estudiante, sacarse el carnet de conducir o muchas otras cosas. En definitiva: tengo un carnet de estudiante al que le saco mucho partido.


Los preciados billetes sólo se vendían una hora antes, a partir de las 6 y media. Así que a las 6 y 20 estaba frente a la ventanilla donde el amabilísimo taquillero me hizo el favor de anticiparme la venta. Le dije: "Por favor, dame lo mejor que puedas... llevo viajando 10 meses y para mí esto es algo muy especial". El sonrió y me contestó firmemente un "No te preocupes...". Ese momento me hizo confiar ciegamente en él.


Ya con mi entrada en mano, he vagabundeado por allí y hasta me he permitido una cervecilla sentado en el bar del teatro para celebrar el momento. Eso si... deberíais haberme visto... Os imagináis como va la gente a la opera, no? Bueno, pues yo llevaba mis característicos pantalones piratillas, mi camiseta del toro, una barba de 3 días, mi bandana tibetana (con mucho orgullo!) y sobre todo mis chancletas de 9000 rupias indonesias. No he sido tan osado de presentarme así sin avisar; en realidad y afortunadamente para mí la Opera House no tiene ninguna norma de etiqueta y cada cual puede ir vestido como le parezca. O como pueda, que era mi caso.


Después he entrado en el auditorio y me he quedado sorprendido de ver lo bien situado que estaba. Me da que ese billete a precio normal podrían ser tal vez 200 dolares. Mi confianza en el taquillero no era en vano. El interior no impresiona, no tiene demasiado de especial. Pero no he dejado de pensar que me encontraba dentro de esas famosas conchas a punto de ver La Boheme, de Puccini. Luego se han apago las luces y ha empezado el espectáculo. Todo ha sido fantástico. Me ha gustado muchísimo y se me ha pasado volando, creo que hasta me ha sabido a poco. Ha habido varios momentos preciosos. Creo que de verdad hoy empecé a disfrutar de la ópera como nunca antes. Después de los aplausos, he salido mas contento que unas castañuelas. Y mi paseo de vuelta a mi humilde morada, mi albergue y mi dormitorio de 20 dolares por noche, ha sido aún mas plácido que de costumbre. Hoy pasé una noche en la ópera. En la Opera House de Sydney.


05 febrero 2008

La Tierra boca abajo.

Y por fin llegó el momento en que tuve que dar un salto transoceánico y aterrizar en un nuevo continente: Australia. Un lugar muy lejano, apartado del mundo occidental y sobre todo geográficamente boca abajo, como les gusta denominar a su país a los propios australianos (upside down). Aterricé en el aeropuerto de la Gold Coast, uno de los lugares favoritos para pasar las vacaciones de los australianos de la ciudad. Sorprende desde el primer momento la gran organización, orden y limpieza de todas las cosas. La cola en inmigración se diluye rápidamente entre los muchos funcionarios, y los aduaneros por decenas controlan que no se introduzca ningún objeto potencialmente peligroso para la agricultura o la salud del país (como fruta, productos lácteos, convenirse en madera y un largo etcétera). Las zapatillas de trekking y las tiendas de campana son fumigadas si se da el caso.
Y allí estaba yo. Me desperté en Australia.


Tan lejos, y tan cerca a la vez de mi mundo conocido. Mi primer shock cultural tuvo que ver con el precio de las cosas. Acostumbrado a unos precios tan bajos, todo me parecía tan caro. Pero enseguida se te pasa, o te acostumbras, porque este país tan grande y tan extraño tiene mucho que ofrecer. Como siempre la gente siempre acaba marcando las diferencias, y los australianos son personas afables y distendidas, simpáticas y amigables al máximo. Da la impresión de que son personas felices en general, y es que la vida en Australia tiene toda la impresión de ser eso mismo: una vida muy llevadera favorecida por el clima y las bonanzas de esta tierra casi deshabitada, con montanas, desiertos, selvas, bosques y sobre todo interminables playas de fina arena y selectas olas.

¡Cómo les gusta el mar a esta gente! Y el surf. No me lo imaginaba.En mi primer día en Kirra Beach me di cuenta por fin de lo que representa el surf para los australianos. Allí en mi trocito de playa, protegido ante un sol despiadado y desconocido para mí, me quedé anonadado ante el desfile de surfistas de todos los tamaños y condiciones. De una manera nada "guay" y muy natural pude contemplar como disfrutaban de las olas con sus tablas desde niños y niñas de 5 años, hasta señores de 70 y más años. Es una idea muy distinta la que tenía en mi cabeza sobre el surf, esa en la que adolescentes o veinteañeros rebeldes se pavonean en las playas. Qué ignorancia la mía. Pero es que estoy en Australia... y Australia es el surf.


Después de mi primera experiencia playera decidí intentar entender un poquito más todo esto del surf. En el mismo albergue agarré uno de los muchos libros de surf que había y al poco de ojearlo me di cuenta de que estaba en una de las mejores 10 playas del mundo para hacer surf. En realidad, toda la costa oriental australiana esta plagada de playas mundialmente reconocidas. Con este panorama, no es difícil adivinar el porqué de tanta afición. Pero aún así resulta fascinante disfrutar del espectáculo en las playas. Con todos estos alicientes, no me costó mucho decidirme para embarcarme en una nueva aventura inscribiéndome en un campamento de surf de 5 días. Y es que esta gran oportunidad de experimentar el surf y en Australia no se presenta todos los días. Además, comenzando en Byron Bay el tour terminaba en Sydney, matando dos pájaros de un tiro.


En nuestra primera parada llegamos a Spot X, en Arrawarra Beach. Nuestro grupo estaba compuesto por 15 personas: 4 alemanes, 2 rusos, 2 franceses, 2 ingleses, 1 canadiense, 1 koreana, 1 austriaca, 1 noruega y un servidor. Los instructores supersimpáticos pero un poco tocados del ala, para ser sinceros. Después de unas primeras nociones y prácticas sobre la arena, comenzamos a practicar sobre las olas. Al principio era dificilísimo ponerse de pie, a pesar de usar "malibu", que es una tabla de unas proporciones considerables, muy estable y adecuada para aprender. Pero poco a poco algunos fuimos lográndolo hasta que comenzamos a disfrutar con ello. A medida que pasaba el tiempo nos íbamos agotando por dentro, pero sin perder nuestra ilusión.

La lucha con el mar por poder controlar alguna de sus olas era un derroche de energía. Al final de los días... estabamos acabados. La comida y el ambiente en el campamento, o albergue debería decir, era estupendo. En realidad, en Spot X nuestros instructores estaban un poco locos, todo hay que decirlo. Las fiestas que se montaban en la playa cada noche lo atestiguan. Pero bastaba retirarse cuando uno estaba ya cansado y listo.


A los dos días llegamos a Crescend Head, otro paraíso de surfistas con una playa dentro de un parque nacional de al menos 3 o 4 kilómetros y sin una sola casa a la vista. Allí perfeccionamos algunas de nuestras todavía pobres habilidades con olas mucho mas grandes y poderosas. Al principio nos quedábamos cerquita de la playa, cogiendo las olas que ya habían roto cerca de la orilla. Llegaban con mucha frecuencia y por eso costaba muchísimo entrar en la playa de nuevo a coger una nueva ola. La tercera tarde fue mi favorita. Podía coger casi cada ola y aunque al final estaba exhausto, me sentía feliz. La sensación cuando te elevas sobre el mar y cabalgas una ola es alucinante.


El cuarto día por la mañana llegaron las malas noticias. Mi oído izquierdo que me había estado dando la lata durante cada dia... dijo "basta". A pesar de ello no pude dejar de ir a la playa esa mañana e intentarlo. Pero no me sentía bien. Estaba cansado y aturdido. Al regresar a la base, y despues de mi siesta, mis peores temores se materializaron y el dolor en el oído se hizo tan fuerte que tuve que renunciar a la sesión. Por la noche, me subió la fiebre y finalmente me rendí ante las pastillas. Por primera vez en mi viaje tuve que abrir uno de esos paquetes siniestros que estaba sellado en mi mochila. Pero bueno, a veces no queda mas remedio. Demasiado afortunado me siento... casi 11 meses intacto y viajando. Me alegro de que haya sido una tonteria que por cierto, ya esta curada. Aunque la mañana del quinto y último día, como imaginaréis, la pasé en el campamento. De esta fantastica experiencia me llevo muchas cosas. No solo el surf. Experimentarlo ha sido genial, divertidísimo y muy adictivo. Tambien la aventura en general, conocer a más amigos y visitar algunas de las mejores playas de Australia. Y el surf es cultura. En Australia.

03 febrero 2008

Cabalgando sobre las olas.

A este paso te vemos en los Mundiales, no se te ve tan mal encima de la tabla, la postura quizás un poco forzada, es increíble lo que se puede hacer hoy en día, a ver si te va a gustar...

¿Cuéntanos la experiencia del Surf?

Lo esperamos con muchas ganas.

Esta es la preciosa foto original, mi enhorabuena al fotógrafo y al surfista, una maravilla los dos.

Pon un Koala en tu vida.

Australia... el hábitat de los koalas, ya nos gustaban mucho antes de estar allí, ahora los amamos, después del famoso abrazo de Dave, donde no se sabia quien abrazaba a quien, jejeje... ahora los queremos muchísimo más, he de reconocer que nos hemos enamorado de ellos.

Hemos decidido hacer un apadrinamiento virtual de koalas, y os hemos asignado un koala para que lo cuidéis y le deis mimos, eso sí sólo a los que habéis enviado vuestra foto al libro de visitas del blog... aunque no esta cerrado el plazo todavía y el que mande su foto, se le asignará un maravilloso koala Australiano.

Y ahora un poco de información sobre los preciosos Koalas: (texto de Wikipedia)

http://es.wikipedia.org/wiki/Koala Aquí podéis ampliar la información.

El koala (Phascolarctos cinereus, Goldfuss 1817), nombre común de un marsupial arborícola cuyo aspecto recuerda al de un oso de peluche, con hábitos tranquilos parecidos a los de un perezoso.

El Koala alcanza una longitud corporal de 76 cm; el cuerpo es rechoncho, esta cubierto de un pelaje espeso, suave y de color ceniza; La cabeza es grande y redonda, y tiene unas orejas peludas, grandes y redondeadas. Las extremidades posteriores son cortas, con pies grandes dotados de cinco dedos, cada mano tiene cinco dedos, dos de ellos opuestos a los otros tres, cada dedo posee una garra fuerte y grande. Las patas traseras no tienen garras en el dedo mayor, y el segundo y tercer dedo están fusionados para formar un garfio con el que pueden extirparse las garrapatas, de las que sufren a menudo.

Estas características hacen que el koala esté perfectamente adaptado a su vida arborícola y es fácil de observar en los bosques de eucaliptos del este de Australia, que constituyen su único hábitat, así como su fuente de alimento, pues este animal solo come las hojas y las yemas de estos árboles. Los koalas que habitan en climas menos cálidos son generalmente más grandes y tienen el pelaje más oscuro y espeso que aquellos que viven en climas más cálidos. A pesar de estas adaptaciones generales, hay también excepciones.
En la fértil Victoria (Australia), un macho adulto puede pesar hasta 14 kg, y una hembra hasta 11 kg. El peso medio de estos animales es más bajo: 12 kg en los machos y 8 kg en las hembras. Los koalas de la seca Queensland son generalmente más pequeños, con un peso medio de los machos de 8 kg y de las hembras de 6 kg.

Los machos se distinguen de las hembras por la bolsa testicular, así como por la glándula que tienen en el pecho, y que desprende olor. Las hembras, a su vez, se identifican por la bolsa o marsupio. Además, normalmente son más bonitas, lo que se debe a sus facciones y a su menor estatura. La bolsa es como la del wombat (otro marsupial australiano) y, al contrario que en los canguros, la apertura de la bolsa se encuentra en la parte inferior de ésta. Los machos adultos pueden ser hasta un 50% más grandes que las hembras adultas y, además de tener la curvatura de la nariz más pronunciada, la forma de su cabeza es algo diferente a la de las hembras.

La hembra pare una única cría de 5,5 gramos de peso, que se desplazará hasta la bolsa marsupial de la madre nada más nacer, y permanecerá en esta durante seis meses alimentándose de leche; después de este periodo de lactancia, y como paso previo a la alimentación vegetariana propia del adulto, el joven koala se alimenta de una especie de papilla semidigerida que la madre produce por el ano. Este fenómeno parece que explica la posición de la bolsa marsupial en el koala, la cual está abierta hacia atrás, pues de este modo facilita el acceso de la cría al alimento materno. Esta también es una técnica para evitar que el joven Koala muera, ya que carece de las bacterias en su estómago que le ayudan a neutralizar el veneno del eucalipto.

Bueno, vamos a ver nuestros koalas, espero que os guste el que os a tocado.

Hacer "Click" en la foto para agrandar.

Las fotos están tomadas de http://www.flickr.com/

Mónica y Laura tienen que poner su foto, si quieren el Koala.

Nota:

Queremos muchísimo a los animales, sin distinción, son seres "vivos" como nosotros, el respeto a la vida es algo maravilloso, pensar por un momento en un corazón latiendo, es algo mágico.

Tener en cuenta que debemos respetarlos y protegerlos en la medida que podamos.

Un fuerte abrazo para todos, esperamos que Dave de señales de vida pronto y nos cuente como le ha ido en el campamento de Surf. ¿Ha podido ser capaz de cabalgar alguna ola? yo tengo ganas de saberlo, pienso que sera muy difícil... pero muy emocionante también.

Hoy era el día en que llegaba a Sidney, creo que seguirá bajando hacia el sur, a ver si nos cuenta algo de sus planes para estos próximos días.

02 febrero 2008

Postales desde Bali (Indonesia)


Hola, os dejo estas postales de Bali, a mí me suena a paraíso...

Texto de Wikipedia.

Bali es una isla de Indonesia localizada en 8°25′23″S, 115°14′55″E. La más occidental de las Islas de Lesser Sunda, se encuentra ubicada en una cadena, con Java al oeste y Lombok hacia el este. La isla es un popular destino turístico y es conocida, al igual que Java, por sus desarrolladas artes, que incluyen danza, escultura, pintura, orfebrería, peletería y un individual estilo musical, especialmente el interpretado durante el gamelan.