Y parece que fue ayer cuando todo comenzó. Pero yo no me he dado cuenta hasta hoy. Han pasado casi 10 meses y ese es el tiempo que he tardado en cruzar medio continente. Asia. Manaña doy un paso más y dormiré en Oceanía.
Pero todavía no es el tiempo de hablar sobre Australia y sus maravillas. Esta noche estoy aquí sentado en Kuala Lumpur y millones de imágenes y sensaciones sobre estos últimos meses se me pasan por la cabeza y me acarician los brazos en forma de escalofríos. Este mundo nuevo que se ha abierto ante mí y se me ha mostrado en todo su esplendor me ha enamorado. Asia... tanta diferencia y tanta diversidad. Tantas personas, tanta humanidad. Y sobre todo... tanta rica pobreza, quien me lo iba a decir?
Esas pieles oscuras, esos ojos rasgados, trajes de colores, pies descalzos, olor a incienso, sabor picante, palmeras (muchas palmeras), piña y mango recién cortados, budas o ganeshas, picos nevados en el horizonte, playas de aguas cristalinas, autobuses antiquísimos sobre carreteras polvorientas, sonidos de oración, el Taj Mahal, la Gran Muralla, Angkor Wat...
Y las sonrisas más brillantes del mundo.
Esta noche soñare con Asia y le pediré a mi amigo que algún día, no demasiado lejano a ser posible, me traiga hasta aquí de nuevo.
Asia: gracias por todo.
Pero todavía no es el tiempo de hablar sobre Australia y sus maravillas. Esta noche estoy aquí sentado en Kuala Lumpur y millones de imágenes y sensaciones sobre estos últimos meses se me pasan por la cabeza y me acarician los brazos en forma de escalofríos. Este mundo nuevo que se ha abierto ante mí y se me ha mostrado en todo su esplendor me ha enamorado. Asia... tanta diferencia y tanta diversidad. Tantas personas, tanta humanidad. Y sobre todo... tanta rica pobreza, quien me lo iba a decir?
Esas pieles oscuras, esos ojos rasgados, trajes de colores, pies descalzos, olor a incienso, sabor picante, palmeras (muchas palmeras), piña y mango recién cortados, budas o ganeshas, picos nevados en el horizonte, playas de aguas cristalinas, autobuses antiquísimos sobre carreteras polvorientas, sonidos de oración, el Taj Mahal, la Gran Muralla, Angkor Wat...
Y las sonrisas más brillantes del mundo.
Esta noche soñare con Asia y le pediré a mi amigo que algún día, no demasiado lejano a ser posible, me traiga hasta aquí de nuevo.
Asia: gracias por todo.
