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18 noviembre 2007

Regreso al futuro... Singapur.

Singapur... Singapur... Me suena que debe estar por Asia, no? Ciudad? País? Isla? En realidad... todo junto: ciudad-estado, o isla-estado. Si tomáis el mapa de Asia se encuentra situado mas allá del mar en la puntita de la península malaya, separado por tan solo unos cientos de metros de su vecina Malasia.

Se que no le hago justicia a Singapur comenzando por este argumento tan materialista, pero al momento y desde que empezó mi viaje, es el lugar mas caro donde he estado. El alojamiento especialmente, el transporte y las entradas a los espectáculos o atracciones tienen un precio muy elevado comparado con el Malasia, o con otros países de la zona.

Pero Singapur es Singapur... y en este pequeño estado el nivel de desarrollo asiático alcanza su cúspide. Es el regreso al futuro: calles limpisimas y organizadas, rascacielos, grandes parques y jardines, red de transporte super eficaz, museos impecables y un largo etcéteras. La gente viste con esmero y a la moda. La calidad de vida salta a la vista. Y la limpieza. Y es que hasta el chicle esta prohibido en Singapur, para evitar que se quede pegado en cualquier sitio. Alucinante, no? Pero muy practico. así que esos dolares de mas están mas que justificados.

Mucha gente viene a Singapur solo por las compras. Gente que puede permitírselo, claro. Hay centros comerciales por todos los lados. Quizá las cosas estén mas baratas que en Europa, puede ser. Pero para alguien que viaja como yo, no resulta demasiado atractivo. La mochila tiene su peso justo, y ademas esta cargada de manera casi matemática. La electrónica es muy tentadora... pero ya conseguí mi nueva cámara a un buen precio en Hong Kong... y la idea de comprar un portátil que me rondaba la cabeza... acabo en idea mas que en realidad.

De Singapur os contare que ese par de días o tres merecerán la pena. Su Jardin Botánico es una maravilla. allí da gusto pagar la entrada, porque no solo es un jardín precioso, sino que ademas esta cuidado y mimado hasta el mínimo detalle. Ya en la entrada la recepción llama la atención, y la información que proporcionan es perfecta. En el Jardin Botánico casi vi mas operarios que turistas, arreglando el césped, las pequeñas plantitas, o lo que hiciera falta. En el interior se encuentra también el Real Jardin de orquídeas, con cientos de especies diferentes de la preciada planta. Un par de lagos con sus cisnes y tortugas hacen el resto.


El museo de las civilizaciones asiáticas me dejo encantado. Para aquel que ha visitado algunos de los países de Asia, el museo te da un paseo por todos esos países y te muestra rasgos de su cultura. Y para aquel que no conoce Asia, es una buena forma de comenzar. La presentación, como todo lo que hay en Singapur, es impecable.

Y por ultimo, el Zoológico. O mas bien... debería decir el Safari Nocturno. Ambas atracciones están a unos 45 minutos del centro, y pegadas una a la otra. Teníamos previsto visitar primero el zoo y después el safari nocturno, pero llegamos algo tarde y nos daba poco tiempo de visita para el zoo... así que tuvimos que contentarnos con el safari. Pero mereció también la pena. No os ha pasado alguna vez cuando habéis ido al zoo que los animales están todos medio adormilados? En eso se basa la idea del Safari Nocturno, que es una especie de zoo, pero se recorre de noche.

La mayoría de los animales salvajes son de vida nocturna, pasándose la mayoría de las horas de luz dormidos o descansando. Y es de noche cuando se muestran en todo su esplendor. Fue una bonita experiencia. Ademas durante uno de los espectáculos de fuego, sacaron a Nacho de voluntario forzoso, con lo que tuve un rato extra de diversión.




10 noviembre 2007

Las Aventuras de Nacho y Dave...

En un momento perfecto, encontré un compañero de fatigas casi perfecto. Mi ya amigo Nacho, después de compartir algunos días en K.L. (Kuala Lumpur) quedo satisfecho cuando le explique mi plan para llegar a Borneo, pasando por Melaka y por supuesto, por Singapur, y se convenció para que viajáramos juntos.

Melaka, la primera parada, es una preciosa ciudad junto al mar y que guarda en sus entrañas numerosas huellas de su pasado colonial, primero portugués, después holandés y por ultimo británico.


Allí llegamos Nacho y yo, con las pesadas mochilas. Nuestra primera acción coordinada fue un autentico fracaso: buscar alojamiento. No encontrábamos algo que se ajustara a lo que queríamos, unas veces porque la pensión cerraba la puerta de noche y si no llegabas a tiempo te quedabas fuera, otras veces demasiado cara... Y así estuvimos caminando un montón de tiempo, no había suerte. El colmo fue que cuando llegamos a un lugar aparentemente bonito y que estaba bien de precio. Me encargue yo de subir a ver la habitación (doble), y todo parecía perfecto. Después de confirmar, subimos ya con nuestras cosas y teníais que haber visto la cara de Nacho cuando descubrió que la cama era matrimonial, y bastante pequeña por cierto! Jeje... E imaginaros, que casi no nos conocíamos entonces... Confieso, para el bien pensado que me quiera creer, que acostumbrado como estoy a viajar solo, vi la cama y ni me di cuenta de que esta vez estaba buscando para dos! Y no para Kelly y para mí precisamente... (Bueno, a mi madre no se lo digáis, eh? Confirmadla que cuando duermo con Kelly lo hacemos en habitaciones separadas... no me vaya a desheredar...). Así reculamos, y finalmente encontramos un lugar estupendo donde quedarnos. Eso si... caminamos como cosacos en el intento.

Pasear por Melaka es estupendo. Sus antiguas iglesias, placitas y edificios emblemáticos a veces te hacen olvidar donde estas. Podrías pensar que volviste a Europa en algún momento. Pero no, en cuanto ves uno de los graciosos y equipados rickshaws de Melaka sales de dudas, o cuando te cruzas gentes de tan distintas etnias. La comida no deja de ser uno de los atractivos allí. Os voy a explicar cuál es el mejor lugar para comer no solo en Melaka, sino en cualquier lugar de Malasia: el "food court".

El food court es básicamente un gran espacio donde se agrupan mesas y sus sillitas, rodeadas de pequeños restaurantitos que ofrecen cada uno un tipo de comida diferente, y en su conjunto ofrecen infinidad de posibilidades. Uno llega allí acompañado, y no hay por que pedir la comida en el mismo restaurantito, sino que si a uno le gusta comida india, se va al puesto indio, y si al otro le gusta chino, o malayo, o sopa, o lo que sea, pues se pide la comida en otro lado. Las mesas son todas compartidas. Generalmente hay un solo puesto de bebidas también. Los precios? Un euro y quedas a gusto. Dos, y casi te habrás dado un banquete. Bebida incluida, por supuesto. Así de bien y de barato se come en Malasia, como en casi cualquier parte de Asia.

En otro de nuestros "aciertos" fuimos a ver un espectáculo de luz y sonido recomendado en la odiosa Lonely Planet. Jeje... aguantamos apenas 15 minutos... era demasiado tostón y demasiado previsible. Aproveche para contar a Nacho algunas de mis batallitas como animador, preparando espectáculos mucho más impresionantes y divertidos que ese raquítico show Melacano.

El tiempo finalmente lo recuperamos con un cine, y con unos bolos. Aquí no tuve piedad. Como buen campeón que soy, de seis partidas que jugamos, arrase en cinco y le deje la de la honrilla a Nacho, para que fuera contento a dormir.

El tiempo compartido con Nacho fue divertido. Ambos nos parecemos en muchas cosas, y aunque él es mucho más viejo que yo a sus 33 anos, nos entendemos bien. Nacho ha sido tan valiente que soño con aprender ingles y ni corto ni perezoso se fue a cumplir su sueño, 6 meses a Canadá, después de pedir una excedencia de un año en su trabajo. El resto del tiempo lo está empleando en viajar. Finalmente, cuando regrese a su Madrid, también habrá circunvalado el globo como yo, solo que en dirección contraria.

Y como siempre... el tiempo corre, vuela y navega. Hay que seguir adelante, buscando nuevas emociones. Los días en Melaka fueron aprovechados.

Y ya en el autobús con destino a la cuadriculada Singapur pensé en Kelly una vez mas mientras me dormía.