
Perdonar que últimamente no escriba mucho, os voy a contar lo que sucede, la semana pasada al hacer una visita al templo Wat Bowornivet, cuando andaba con la mirada perdida entre las ruinas, mi vista se quedo atrapada en una extraña piedra que destacaba sobre una de las paredes, intrigado por su extraño color, decidí acercarme sigilosamente, ya que aunque estaba solo, podía escuchar a lo lejos las voces de otras personas que visitaban el templo, de repente se hizo el silencio mas absoluto que yo haya podido vivir, enseguida se me hizo un nudo en la garganta, y el pulso se me acelero al acercarme cada vez mas hacia la misteriosa roca.
Al rozarla con mi mano sentí una sensación de calor al instante y podía sentir como las células de mi cuerpo sintonizaban con la energía que desprendía la roca.
Estaba atónito, en ese mismo instante la roca empezó a cambiar de color haciéndose cada vez mas y mas cristalina, desprendiendo una luz intensa blanquecina, por un momento pensé en alejarme del lugar pero como podía dejar semejante descubrimiento a un lado.
Decidí intentar sacar la piedra y al colocar las manos sobre ella, sin hacer ningun esfuerzo esta se deslizo entre mis dedos, al instante tome asiento en un tronco cercano al lugar, ya que tenia una extraña sensación en el cuerpo y aunque me encontraba estupendamente mis piernas flaqueaban, decidí entonces mirar intensamente a la extraña piedra y tras unos minutos mi cuerpo se había hecho tan ligero que note la sensación de estar flotando, sin embargo no podía mover ni un solo musculo de mi cuerpo, a pesar de esta extraña locura no sentí miedo en ningún momento solo una paz que me llenaba completamente de felicidad, cerré los ojos, como explicaros lo que sentí en ese momento, sinceramente no puedo hacerlo, algún día os contare... lo que vi... pero ahora de momento tengo que seguir con la aventura lleno de magia y color, voy a visitar otro templo cercano a Krabi el Templo Maldito, por supuesto la piedra va en mi mochila.
Segunda etapa, Munich: la Hofbräuhaus.
Hace 13 años
