28 octubre 2007

Baño magico en Kanchanaburi.

Hay días que te levantas y enseguida sabes que va ser un día muy especial, eso suele ocurrir en contadas ocasiones, sin embargo ocurre, no hablo de un día de esos que decimos buenos, hablo de días mágicos, sin saber cómo ni porque todo encaja, nada mas despertarte tienes una sonrisa puesta en la cara, hasta el desayuno te sabe mejor que de costumbre, todo es maravilloso y perfecto, te encuentras feliz haciendo cualquier pequeña cosa cotidiana, el destino ese día te tiene preparado una sucesión interminable de pequeños momentos mágicos, el tiempo transcurre lentamente como un suave arrollo que desciende por la montaña, y sin embargo el corazón late con fuerza, como presintiendo lo que se avecina.

Tu corazón se hace transparente y se funde con los demás corazones que le rodean, al fin y al cabo, la desunión permanente de los seres vivos es tan ficticia como que la debió inventar el hombre, esta maravillosa sensación que me recorre las venas es como sincronizarse con el Universo, y hay estoy yo, con mi mochila al hombro saliendo a recorrer los caminos que me depara el día.

Tras ir cruzando mágicas sonrisas de complicidad, de esas que abren puertas y corazones con los thailandeses que me encontraba por el camino, recale en un pequeño arrollo que se iba ensanchando a medida que se alejaba de mi vista, enseguida supe que debía seguirlo, y en esa tarea me encomendé.

había perdido la noción del tiempo pues a medida que el arrollo se hacía mas y mas grande, los maravillosos sonidos de la selva me tenían entusiasmado, decidí descansar un rato para reponer fuerzas y casi al instante descubrí a unos 100 metros en una senda paralela una caravana de elefantes que se dirigían hacia el norte, rápidamente me levante y decidí seguirlos de inmediato, al llegar a su altura me presente a los tailandeses sonriendo como de costumbre, me preguntaron qué hacía allí solo y les conté que había decidido seguir el rio para ver donde me llevaba, me invitaron a subir a los lomos de un precioso y gigantesco elefante, ofrecimiento que no pude rechazar. Al parecer se dirigían a un lago cercano donde bañaban a los elefantes y disfrutaban de una buena comida, en el acto me invitaron y decidí pasar con ellos este mágico momento, "bañar a los elefantes" pensé, esto tiene buena pinta, enseguida llegamos al lago a través de una senda que se abría ya a un claro donde apareció majestuosamente un enorme lago de aguas cristalinas.
Al llegar a la orilla Chan, que parecía el jefe de la expedición me ofreció un cepillo y sin bajar del elefante, este lo acerco a la orilla del lago, me sorprendió muchísimo que sin titubear ni un solo instante el gigantesco elefante se metió de lleno en el agua casi hasta ser cubierto en su totalidad por ella, fue el momento mágico del día, empecé a frotarlo con el cepillo y un poco de jabón y el elefante parecía responder mas y mas a lo que para el sin duda era un juego, me lanzaba agua con la trompa y yo en represalia le frotaba detrás de las orejas, le debió gustar tanto que en un momento determinado decidió sumergirse totalmente, y claro uno es lo último que se espera, fue fantástico, un autentico lujo haber podido vivir esta aventura.
Más tarde una vez acabado el baño Chan, sentados en un tronco me ofreció su comida y enseguida entablamos una bonita conversación sobre elefantes, me contó que el elefante africano es el animal terrestre más grande aunque el asiático es más pequeño. Para mantenerse necesita diariamente más de 200 kilos de comida, por lo que pasa más de 16 horas al día comiendo, principalmente hierba. Pueden llegar a vivir unos 70 años y sus colmillos llegan a medir 3 metros. Los elefantes pueden dormir de pie, pero nunca duermen mucho tiempo. Las crías de los elefantes pueden andar 1 hora después de nacer. La trompa de los elefantes es a la vez la nariz y el labio superior y la usan como mano, para comer, beber, oler, respirar, hacer ruidos... Las grandes orejas de los elefantes les sirven para refrescarse, moviéndolas con más fuerza cuanto más calor hace. Así, la sangre de las orejas es refrigerada y al circular, refrigera todo el cuerpo, el período de gestación más grande es el del elefante que dura unos 22 meses, aunque es cierto que los elefantes pueden ser muy peligrosos cuando entran en conflicto con los seres humanos, de tener la oportunidad, prefieren salir corriendo incluso antes de encontrarse a las personas, los elefantes sólo pueden trabajar unas dos horas al día. El resto del tiempo lo dedican a jugar, a bañarse, a dormir y, sobre todo, a comer...

Fue apasionante aprender tantas cosas sobre estos bellos y gigantescos animales, de vez en cuando, sobre nuestras palabras escuchábamos barritar alguno de ellos, sin duda alguna era un ambiente mágico, para nunca olvidar.

La verdad, que fue un día inolvidable de principio a fin, al acercarse la tarde, decidí regresar a la posada para que no se me hiciera de noche en el camino, no sin antes despedirme cariñosamente de Chan, y los demás tailandeses y por supuesto de los maravillosos elefantes, dándoles las gracias por todo.









Posdata: Es una historia de ficción, pero muy bien pudiera haber ocurrido así, los sentimientos seguro que fueron parecidos y al final es lo que importa, las fotos son reales eso seguro, ¿Que es cierto y que es mentira? Solo vale lo que experimenteis al leer estas lineas.

Un abrazo para todos y Gracias.

3 comentarios:

Yeyu dijo...

DAVE!!!! tomate unos dias de descanso
ya estas alucinando.
jajajaja

Anónimo dijo...

LAKI
jejejejeje,q grande los elefantes q envidia el poder estar alli con ellos bañandose jejejejeje,que sensación se te ve feliz y contento....q maravillosa emoción no?,que te contarón?,jejejejeje seguro q te han bendecido para el resto del viaje..te queremos DAVE cuidate mucho....el brother laki

Saul dijo...

7 meses ya, que bueno este articulo Dave, grandioso lo de los elefantes, la platica sobre lo que comen, lo que hacen y hasta el baño que les diste jajaja esta genial la foto donde estas ahi sobre de ellos.

A ver que dia te veo por el msn, ya va casi 1 semana que no nos topamos, aunque seguro que es por mi que siempre entro a horas poco comunes :-D